Si el pasado GP de Alemania en Hockenheim se caracterizaba por la utilización de los amortiguadores de masa que utilizó Renault para los entrenamientos libres del viernes, que primero autorizó la FIA y esta semana los prohibieron finalmente, el GP de Hungría se recordará, entre otras cosas, por el uso de unas llantas lenticulares por parte de Ferrari en las ruedas traseras.
Lo que se quería conseguir era dividir el flujo de aire caliente -parte interior de la rueda- con el aire frío -exterior- para ayudar a estabilizar la presión de la rueda, limitando el efecto de los frenos calientes. Esto mejora más aún la extracción del aire, disminuyendo las turbulencias que se producen en las zonas cercanas a la llanta, consiguiendo un mayor rendimiento y aumentando la eficiencia aerodinámica de la zona.
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